Podemos reírnos de hombres iluminados, de la inexistencia del paramilitarismo, así como la del conflicto armado, inexistencias suficientemente probadas por los nuevos teóricos del Estado de Hecho. Nos podemos reír del autoritarismo, a veces, como la expresión de irreverencia, de disidencia sustancial ante lo existente. Reírnos de la realidad convertida en espejismos, reírnos de la capacidad del poder de constituir a los victimarios en victimas. Reírnos con el deseo de que nuestra trágica realidad se convierta en esperanza; donde lloremos por la fuerza natural de la vida y no por la fuerza del hambre y de las balas; donde riamos como expresión de la alegría del alma, de la sensibilidad y del pensamiento sin amarres, de vida justa.
Unos cortos textos y unas caricaturas de Osuna, Betto, Vladdo publicadas en el Semanario El Espectador, El Tiempo y la Revista Semana para este tránsito en que seguimos en espera de la esperanza
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Virginia contó lo suyo

Uribe desairó a Pacho

Refundaron el país

Moncayo pasó por Bogotá

Arias fue un "uribito"

Íngrid recorrió el mundo


La amistad terminó en insultos
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Ni verdad ni justicia

Nave fantasma

Aclaración

Palabras premonitorias

Mentir es cuestión de método

Cifras forzadas

Salida no negociada

El papel de su vida

Los ’para-lamentarios’

Todo por la plata

Brillante futuro

Tiempos modernos

Cargo honorífico

Todo por la plata

Línea caliente



