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Martes, septiembre 27 de 2016
 

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“La mina es como la casa de uno”, dice Fabio Moreno minero artesanal

Prensa Reiniciar

Viernes 15 de mayo de 2015

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Gancho: La defensa de la madre tierra y la minería artesanal, oficio ancestral, algunas de las causas por las que luchan la comunidad Embera Chamí
Entrevista a Fabio Moreno, presidente Asociación de Mineros Artesanales del Resguardo Indígena Cañamomo Loma Prieta (Asomicars) y miembro de la comunidad Embera Chamí

Fabio Moreno es un miembro de la comunidad Embera Chamí. Tiene 49 años, un hijo y heredó este oficio de sus padres y abuelos. Es minero desde hace 35 años en las orillas del río Supía, ama este oficio y considera que la mina es como su casa.

R: ¿Por qué es importante para usted la minería artesanal y qué siente cuando atacan este oficio ancestral?

FM: Me parece ridículo porque nunca empuñamos un arma para hacer nuestra actividad, no le pedimos trabajo al gobierno, porque el gobierno es incapaz para darle trabajo a todos sus nacionales.
Considero que es injusto porque siempre hemos tenido como ilegal todo lo que daña a una sociedad, en general, por ejemplo las drogas y los grupos armados ilegales.
Eso sí causa grandes daños, que nos comparen con eso es inaudito porque nuestras únicas “armas” son una pala, una barra o un pico aguzado, el martillo y un taladro, si es que eso lo considera el Estado “armas” para llamar a nuestro oficio ilegal.
Malo también decir que la minería ancestral apoya a grupos criminales, aunque muchas veces la comunidad se ve forzada por causa de la misma ineptitud del Estado a hacer control de ese tipo de delincuentes.
Durante unos cuatro años ocurrió que ellos llegaban a la mina de alguien y le pedían dinero. El bloque “Cacique Pipinta” ponía el valor del oro en La Merced, Supía y Riosucio y le decían al comprador qué precio debía pagar por el gramo de oro y nosotros teníamos que venderlo a ese precio porque debíamos sobrevivir y buscar el mercado de cada ocho días. Por ejemplo, si el gramo costaba 60 mil pesos, ellos ordenaban que había que pagarlo a 40 mil pesos. Eso ayudó a que los compradores de oro se enriquecieran.

R: ¿Cuántas víctimas ha tenido la Asociación de Mineros a la que pertenece?

FM: La primera víctima fue el compañero Fernando Salazar Calvo, asesinado el 7 de abril de este año. El tema fundamental que nosotros tratamos es el control de la minería en el territorio y recibimos amenazas 10 días antes del suceso, un sujeto se arrimó a Fernando y le dijo que se retirara del proceso minero porque él estaba caliente y que no volviera a aparecerse en la zona minera porque se metía en problemas; esto se lo dijo un sujeto en la calle.

R: ¿Qué impacto tuvieron esas amenazas en los miembros de la asociación minera?
FM: Me preocupó de inmediato el proceso porque veía que la situación se estaba saliendo de control, otro sujeto me abordó a mí y me dijo que no trabajara con los “indios” y me evitara problemas.

No me preocupó lo que me dijeron a mí, sino con la contundencia que le hablaron a mi compañero, Fernando Salazar, porque le dijeron que él era el más caliente de todos.
Fernando acompañaba a la guardia indígena en todos los recorridos de la zonas mineras, pues el tenía un amplio conocimiento sobre quienes eran dueños de las minas y que tipo de dificultades tenía. El cumplía una labor de enseñanza con la guardia indígena para que después ellos pudieran hacer esos procedimientos.
A mí me generó una incertidumbre muy grande, esa noche no pude dormir porque sabía que su vida, la de Fernando, estaba en alto riesgo. Hablé con el compañero y consejero del resguardo Héctor Jaime Vinazco.

Le manifesté mi preocupación y t le comenté lo que ese sujeto le había dicho. Le dije que no volviéramos a mandar al compañero a las zonas mineras por precaución.
Héctor se quedó pensando en eso, aunque también creyó que yo le estaba poniendo dramatismo a la situación. Transcurrieron cinco días, fui y hablé con el gobernador del resguardo Cañamomo Lomaprieta, Carlos Eduardo, y le expresé mi preocupación porque esto me tenía intranquilo y manifestó lo mismo que el compañero Vinazco.
El siguiente lunes, 6 de abril, se me olvidó la situación y mandé a hacer otra actividad en el territorio, confiando en que no ocurría nada. El martes, 7 de abril, madrugamos otros compañeros y yo junto a Fernando a hacer otra visita a la comunidad de la Unión del municipio de Riosucio.

Terminamos nuestro recorrido alrededor de la 1 de la tarde, fuimos con Fernando a una reunión con Héctor Jaime Vinazco y estuvimos juntos hasta las 4 p.m.
Fernando le planteó la amenaza directa que recibió y lo que él le respondió a esa persona: “si usted me está amenazando va y me busca en mi casa o en los bares tomando trago, si es que me está amenazando”. Fernando tampoco le prestó mucha atención a la amenaza y desestimó eso porque había estado antes en zonas “calientes”.

Terminamos la reunión que teníamos porque también planeábamos un viaje a Santander de Quilichao y estábamos buscando un vehículo para ir a un encuentro interétnico.

Yo estaba muy prevenido. El compañero Vinazco nos pidió que lo lleváramos a tomar algo y fuimos a una cafetería “La Vienesa” y estuvimos charlando sobre el tema minero y el viaje programado.

Eran alrededor de 6 de la tarde cuando nos separamos de Vinazco. Caminé tres o cuatro cuadras con mi compañero Fernando Salazar y él se encontró con un amigo que nos invitó a tomarnos algo.

Yo no acepté la invitación porque consideré que estaba como tardecito; me despedí de Fernando y de su amigo y me fui para mi casa en el municipio de Supía (Caldas). En esos momentos estaba muy preocupado y no entendía por qué, el sexto sentido tal vez... Le marqué muchas veces entre las 7:30 y las 8 de la noche para que acordáramos los detalles del viaje, nunca respondió el teléfono.

Me fui para la casa porque ando con dos teléfonos el personal y el laboral. De pronto veo que mi teléfono de trabajo estaba saturado de llamadas de la secretaria de la Asociación y del gobernador del Resguardo Cañamomo Lomaprietay otra llamada de Martha la coordinadora del (Cridec).

Como es costumbre, le devolví la llamada a mi secretaria quien me respondió llorando y dijo: ¡Mataron a Fernando!. En ese momento, me quedé en shock; ella me increpó porque no le respondí las llamadas y le contesté que no estaba en casa. El gobernador del Resguardo me llamó y dijo que me recogerían a mi porque necesitaban que yo estuviera seguro porque consideraban que el siguiente sería yo.
R: ¿Por qué y desde cuándo está desplazado forzadamente?

FM: A los 15 minutos me enviaron una camioneta del Cridec y el esquema de seguridad de Héctor Jaime Vinazco; me recogieron y desde entonces no he vuelto a mi casa…

Ese día me asaltó una duda, mi madre me dijo que el día anterior al asesinato de Fernando, alguien rondaba nuestra casa, que escuchaba pasos de personas en nuestro patio.

Me preocupé porque vi que estaban encima de mí. Es complicado cuando uno se aproxima a la autoridad y le preguntan a uno si ha recibido llamadas o una nota, si no hay, no pasa nada.

Sinceramente consideramos que hoy en día los criminales están cambiando de táctica. No pude estar en el velorio de mi compañero Fernando, por seguridad, pero estuve en el entierro y en una marcha que realizamos en su honor, ese fue el último día que estuve en Riosucio…

Mi familia sigue diciéndome que a diario la casa es rondada por tres tipos y miembros de la comunidad confirmaron que esto es cierto, que en horas de la noche los tipos en moto o en un vehículo se bajan en el Parque de Guamal ,en el municipio de Supía, y se dirigen hacia mi residencia. Se le pregunta a la Policía si son ellos haciendo una ronda pero nadie da razón, manifiestan no saber de quién se trata.

Esto ha incomodado a los vecinos porque muchos madrugaban a sus moliendas y por temor no lo volvieron a hacer. Yo trato de no preguntar mucho a mi familia por esto porque para mí es bastante incómodo.

Pero ayer que hablé con mi mamá y hermanas, me dijeron que el día de la madre volvieron a sentir que por nuestra casa andaba gente, de pronto pensando que por tratarse de ese día yo aparecería.

A mí me nombraron un patrullero para que me cuide cuando regrese y yo le manifiesto que son tres tipos rondándome y él se turba, me dice que lo llame cuando regrese pero yo le digo que es exponerme igual.

Le he pedido a su superior que investigue qué está pasando para poder regresar pero hasta el momento no hay ningún resultado de la investigación. Por eso me es difícil regresar a casa aunque es mi mayor deseo, pero mi familia no quiere que regrese.

R: ¿Qué significa para un Embera Chamí el desplazamiento forzado?

FM: Todo: el desarraigo. Perder los usos y costumbres, perder la libertad, la familia, perder los amigos, es muy difícil ese tema.

R: ¿Qué sintió al recibir la noticia del asesinato de los dos médicos tradicionales el domingo pasado en Anserma (Caldas)?

FM: Se pregunta uno qué está pasando porque ellos no tenían amenazas y se pregunta uno qué tipo de actores armados o delincuentes están operando y el por qué de las cosas, lo preocupa a uno la familia.
Veo que ya no se quedan contentos con “tirarle” a los líderes sino a sus familias. Pero yo considero que esto no tiene nada qué ver con el tema minero porque el Resguardo San Lorenzo no ha tenido tanta tradición en ese tema, Cañamomo Lomaprieta sí tiene esa connotación históricamente, creo yo.

R: ¿Estos asesinatos significan que la reunión que tuvieron con la Unidad Nacional de Protección hace un mes, tras el asesinato de Fernando Salazar miembro de la comunidad, fracasó?
FM: La reunión sí fracasó. Inclusive a mí quedaron de enviarme un chaleco y un teléfono, suministré la dirección de Santander de Quilichao, del Resguardo donde estaba, y eso nunca ha aparecido, algo tan insignificante…

R: ¿Cuál cree usted que sea el objetivo de los violentos: frenar su defensa del territorio y/o su participación en las próximas elecciones de octubre?

FM: Tengo claro que quieren desestabilizar el proceso de regulación minera en el territorio y tenemos la certeza de que allí cohabitan muchos actores.
Hay inversionistas de todas partes. Muchos pretenden que entren las multinacionales para negociar minas, a un precio alto con ellas.
Nuestro proceso existe desde hace aproximadamente 16 años pero se intensificó en el año 2007 porque ese año Anglo Gold Ashanti hizo una prospección área del Resguardo Cañamomo Lomaprieta por varias semanas y esto hizo despertar el interés de todo el mundo en hacer minería en el Resguardo porque ya llegaba la multinacional y existía el antecedente de venta de mina en Marmato (Caldas).
Cuando empezó en el Resguardo estaban ya las mineras nacionales empresas nacionales, incursionando en el territorio del Resguardo Cañamomo Lomaprieta, entonces empezamos un proceso organizativo que en ese momento se llamó La Casacha porque veíamos que esa labor que hacíamos de la minería ancestral ,y de supervivencia, estaba en peligro; así comenzó nuestro proceso.

R: ¿Qué precio están dispuestos a pagar por la defensa de la madre tierra?

FM: Todo. Consideramos que nuestro proceso tiene qué seguir en la lucha por la defensa del territorio. Han caído muchos líderes y la meta es cuestionar porque de lo contrario si como indígenas no aportamos a la defensa de nuestro medio y a frenar el calentamiento global no solo estamos llamados a desaparecer los indígenas, sino toda la humanidad.

https://www.reiniciar.org/node/805
http://www.reiniciar.org/node/833
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