Comisión Intereclesial de Justicia y Paz

Lunes, septiembre 26 de 2016
 

Psicosocial

Jóvenes apropiándose de su historia para caminar hacia el futuro

Viernes 24 de julio de 2015

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El pasado 4 de junio de 2015, mujeres y hombres del Cacarica peregrinaron al lugar del terrorífico asesinato de Marino López, allí realizaron un acto de memoria en el marco de la semana de clases del Colegio Integral CAVIDA, como continuidad a la conmemoración de los 18 años de la Operación Génesis desarrollada entre el 24 y el 27 de febrero de 1997, por miembros de la brigada 17 del Ejército Nacional de Colombia en connivencia con paramilitares, que generó el desplazamiento forzado de 23 comunidades de la cuenca del rio Cacarica.

Comenzó con la caminata desde la Zona Humanitaria Nueva Esperanza en Dios hasta la comunidad de Bijao, donde habitaba Marino López y su familia. El acto se realizó en el lugar donde Marino fue detenido por los paramilitares, en el que le obligaron a subirse a una palma que aún hoy sigue en pie, para bajar cocos y en el que lo torturaron, lo asesinaron y lo desmembraron de manera tal que dejó huellas imborrables en las personas de la comunidad que llenas de terror, angustia e impotencia vieron lo que sucedió.

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Una vez allí se organizaron y distribuyeron diferentes tareas de preparación del espacio y los elementos necesarios para el acto de memoria, rosaron el monte, cortaron la madera, arreglaron algunas velas, revisaron las frases que habían preparado para la construcción de una valla, todos aportaron en los quehaceres mientras observaban y recordaban…

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Pasaron varios años para que muchos de ellos se atrevieran a volver al lugar, hay quienes aún necesitan más tiempo para poder acercarse allí, pero ese día quienes participaron lo hicieron con compromiso y respeto, compartiendo con alegría aun en medio del ambiente sobrecogedor y las lágrimas que se escapaban por momentos.
Colocaron la valla en su lugar asegurando las láminas con clavos y reforzando sus bases, todos se dispusieron alrededor de ella y en silencio comenzó el acto de memoria; asistieron algunos habitantes de Bijao, entre ellos el presidente de la Junta Comunal y una sobrina de Marino quien manifestó su agradecimiento con este acto pues él había sido una persona muy importante en su historia de vida.
Algunos representantes del colegio compartieron cada una de las seis frases que construyeron a manera de acróstico en memoria de Marino, después uno de los líderes de la comunidad hizo un recuento de cómo vivieron el desplazamiento, recordó algunas de las personas asesinadas y desaparecidas en ese momento, lo insuficiente que ha sido la condena impuesta a Rito Alejo del Rio por la Operación Génesis frente al daño que causó, y el sentido que tuvo para la comunidad realizar ese acto de memoria en ese lugar “queremos que estos tipos de historias, estos tipos de desplazamiento, nunca jamás se vuelvan a ocurrir, por eso estamos dejando históricamente una historia, hagan de cuenta como cuando hay un mundo y se acaba pero queda una memoria; invito a los compañeros de Bijao a que algunos que hoy han hecho presencia aquí, lo sigan haciendo porque en estas oportunidades estamos haciendo historia todos y estamos haciendo memoria” .

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Movidos por el mismo sentimiento, uno a uno pasó al frente a encender una vela en memoria de algunas personas asesinadas o desaparecidas en el desplazamiento, madres, padres, hijos, tíos, amigos, fueron nombrados en el espacio; en ese momento afloraron muchos sentimientos, la tristeza, la nostalgia, el dolor, la rabia que genera la pérdida de sus seres amados, la frustración por los sueños que no se hicieron realidad y la amargura que dejó la injusticia de todo lo que sucedió, “… me da mucha tristeza porque él era mi tío más querido y siempre lo voy a llevar en mi corazón, a mis hijos; yo estaba todavía muy niña cuando lo mataron, las últimas palabras que me dijo fue Pacha, él nunca me llegó a decir July, Pacha yo me voy, no sé si vuelva, pero el dolor que llevo es que nunca le voy a conocer un hijo a usted, eso siempre lo llevo aquí en mi corazón y en mi mente” .
Pero también encendieron velas movidos por un sentimiento de esperanza, de unidad, de reconocimiento de todo un camino recorrido, de deseo de justicia, de lucha y de resistencia.
“Ésta es una luz que por lo menos hemos venido hablando de, acerca de la impunidad que siempre se ha venido llevando pero le damos gracias a Dios porque cuando hablando cuando no sabemos nada andamos en lo oscuro pero con una luz nosotros vemos a dónde vamos y ésta luz es la que hoy nos ha dado qué, la mentalidad de poder aprender muchas cosas, descubrir muchas cosas y que así como lo hemos hecho ojalá todos podamos seguir hacia adelante porque sabemos que aunque hoy en día se está hablando de una paz pero no sabemos qué puede pasar, como se puede lograr pueden haber cosas peores entonces los invito que ojala todos podamos como organización como comunidad, podamos unirnos, cogernos de la mano para que podamos sacar mejor provecho a esta luz y poder enfrentar a lo que viene”
Esta conmemoración adquirió un significado especial, hizo historia en las personas y las comunidades que participaron; propició el regreso de muchas personas a Bijao después de varios años; animó la participación de nuevas generaciones en la reconstrucción de un suceso en particular, el asesinato de Marino López y con él el de otros miembros de la comunidad; memoró las víctimas invisibles de la violencia que ha vivido la comunidad de Cacarica, los niños que no nacieron o que murieron de manera prematura a causa del terror de las balas, los que en medio del desplazamiento murieron de hambre y desnutrición, los ancianos que enfermaron no solo física sino psicológicamente al dejar atrás el lugar que habían habitado toda su vida, y el territorio manchado con la sangre de familiares y amigos y explotado por empresas que se apropiaron de él; resignificó el lugar en el que se conmemoró pues la comunidad reflexionó acerca de que el dolor que un día vivió allí, es lo que en la actualidad la moviliza, la guía y la fortalece en su lucha y en su resistencia; resaltó el papel de la educación en su formación como sujetos políticos activos capaces de defender y exigir sus derechos; motivó la continuidad de su exigencia por la reparación integral ordenada por la Corte Interamericana, por el esclarecimiento y el reconocimiento público de la verdad; y aunó sus voces en una petición por la continuación de los diálogos de paz y la materialización de esa paz en su territorio.
Este acto de memoria finalizó con cantos, la entonación de “Óyeme Chocó” que les ha acompañado durante todo su proceso de resistencia, y la participación de uno de los cantantes del grupo Renacientes, quien a través del rap compartió una de las composiciones que ha hecho a su comunidad y a su proceso organizativo; en seguida, con el compartir del alimento en un almuerzo comunitario dieron cierre a este encuentro entorno a la memoria, que les dejó con una sensación renovada para continuar en el proceso y les permitió expresar, liberar y elaborar.

 
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