Comisión Intereclesial de Justicia y Paz

Viernes, diciembre 2 de 2016
 

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¿Eso somos?

Beatriz Vanegas Athías, El Espectador

Martes 4 de octubre de 2016

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Abstencionistas e insensibles: Oficiantes de un verbo colombiano hasta la raíz, el verbo “meimportaunculismo”, cuya semántica indica que si estoy bien, lo que suceda al vecino, a la cuadra de mi barrio, a mi ciudad, a mi país no es de mi incumbencia, que se los coma el tigre, por eso el 63,32 % de colombianos habilitados para votar no lo hizo.

Por ello, esta vez ocurrió la más alta abstención de las últimas décadas. Siempre es así, dirán, ahora no iba a ser distinto, menos con la ausencia del trasteo, de la lechona o del tamal.

Estomacales e ignorantes: Claro, como no hubo un tamal o un billete de cincuenta mil como motivación; sino convicciones, posibilidad de mejorar la vida de muchos seres ancestralmente maltratados (léase Bojayá, Toribío, Turbo, Puerto Asís, Macarena, Valle del Guamez, Mitú, Apartadó, San Vicente del Caguán, Tumaco, Barbacoas, Silvia, Miraflores, Cajibío, Caloto y la Costa Caribe, menos Córdoba), se impuso el NO aupado por la alianza entre las iglesias que, como casi siempre durante la historia, da la espalda a quienes sostienen su ideología, es decir, sus arcas: los excluidos de la periferia colombiana que, sin embargo, en el caso de la Costa Caribe respondió con coherencia y le dijo NO a la lógica simplista de pastores uribistas como Jorge Trujillo que se desgañitaba afirmando que Santos en su visita a la Sierra Nevada había entregado el país a Satanás.

Erráticos y caóticos: Juan Gustavo Cobo Borda, una de las voces poéticas más lúcidas de la llamada Generación sin nombre que sucedió al Nadaísmo, escribió este poema emblemático: País mal hecho /cuya única tradición/son los errores. / Quedan anécdotas, /chistes de café, /caspa y babas. /Hombres que van al cine, / solos. Por ello es consecuente que las generaciones anteriores a nosotros hayan crecido con lógicas bipartidistas y NO de integración democrática, NO de un fin común. Incapaces de zafarse de la tradición del Frente Nacional representado en el siglo XXI por Santos y Uribe, este último temeroso de todos los guardados que le tienen las FARC-EP.

Inciertos e Incoherentes: Parece que nuestro hábitat es la incertidumbre. El discurso de las nueve de la noche del domingo 2 de octubre que dio el líder del NO, el senador y expresidente Uribe, no “el presidente Uribe” como lo llaman sus seguidores, deja ver que no tienen agenda, que los llevó a negar esta oportunidad al país, una coyuntura de campañas electorales (la mermelada y las promesas politiqueras no son solo del Gobierno). Es poco probable que las FARC-EP renegocien su rendición –como lo había logrado el acuerdo que se rechazó- con el Centro Democrático. Antes de cerrar esta columna, el coherente negociador Humberto de la Calle Lombana había puesto su cargo a disposición del presidente Juan Manuel Santos y los líderes del NO se negaron a asistir a la reunión convocada por el primer mandatario para revisar un acuerdo que en campaña satanizaron literalmente hasta su extinción.

Rescilientes y esperanzados: Esta característica la configura mejor Soraya Bayuelo, víctima por punta y punta y gestora de paz de los Montes de María: “Sabemos lo que es resistir, un capítulo más que enfrentar. Pa´lante es pa,allá. No es tiempo sino de amarrarnos las abarcas y seguir el camino de nuevo (…) Hemos soportado 102 masacres(…) No nacimos el día del temblor”.

En Sucre el Sí (137.817 votos) se impuso holgadamente sobre el No (84.887 votos), con una ventaja de 52.930 sufragios, en el plebiscito que buscaba refrendar el acuerdo de paz entre el Gobierno nacional y las Farc firmado el 26 de septiembre en Cartagena, pero la cifra mayoritaria se la llevó el abstencionismo que llegó al 65,64 %.

Ahora bien, si se compara la cifra de los sufragantes en el plebiscito con la de las pasadas elecciones regionales de octubre, encontramos que esa vez la participación electoral en el departamento se acercó al 70 % y ayer solo salieron a votar el 34,36 % de los ciudadanos aptos.

Ante esto surgen varias preguntas: ¿Faltó más motivación de los dirigentes políticos que promovían el Sí? ¿Faltó hacer más pedagogía sobre el acuerdo? ¿El abstencionismo se podría entender como una manera de rechazar el acuerdo? ¿No hubo suficiente promoción en la campaña por el Sí?

Lo que sí es cierto es el apoyo mayoritario de los municipios sucreños al Sí. Solo uno de los 26 —Galeras— apostó por el No, donde obtuvo más del 58 % de los votos. Entre tanto, en los municipios de la Mojana sucreña se impuso el Sí, pero de manera reñida: en los tres —Majagual, Guaranda y Sucre— el No se acercó a la barrera del 45 %.

En Sincelejo la abstención fue ligeramente inferior al resto del departamento, 64,07 %, y los resultados de la votación por el Sí (37.461 sufragantes) estuvieron por encima de la obtenida por el No (31.435 sufragantes), mas no en la proporción del resto del departamento. Una ventaja de solo 6.026 votos.

Es probable que estos resultados aparentemente satisfactorios, pero no lo suficiente como para considerarlos un triunfo, obedezcan al poco compromiso de muchos de los dirigentes sucreños de la Unidad Nacional que no hicieron campaña de la misma manera que cuando están en juego sus aspiraciones a cuerpos colegiados. A solo unos pocos de ellos se les vio en las plazas públicas.

Resta decir que en el Caribe Meridiano y el resto de la Costa Atlántica triunfó con suficiencia el Sí. Sin embargo, esta ganancia relativa sobre el No no alcanzó para sobrepasar el número de votos de la ventaja de esta última opción en casi todos los departamentos del centro del país y el Eje Cafetero. Al igual que en Sucre, en la Costa Caribe triunfó arrolladoramente el abstencionismo. ¿Qué se hicieron los caciques políticos?

Fuente: http://www.elespectador.com/opinion/eso-somos

 
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