Comisión Intereclesial de Justicia y Paz

Domingo, septiembre 25 de 2016
 

Informes

Armados atacan y desalojan familia reclamante

Pedeguita y Mansilla

Jueves 26 de marzo de 2015

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Desde las 5:00 de la tarde de ayer, 18 de marzo, Marlene Benítez recibió la información de la existencia de un plan de integrantes de ASOPROBEBA, ocupantes de mala fe de predios en territorios colectivos de Pedeguita y Mansilla de ingresar a su propiedad y la de su vecino Luis Felipe Triana.

Los reclamantes de tierras regresaron desde septiembre pasado ante la ausencia de medidas eficaces del gobierno para garantizar su derecho a la tierra.

Marlene se comunicó con el Intendente de apellido Molina, responsable de derechos humanos de la Policía de Urabá, manifestándole que si algo le pasa esta noche la responsabilidad era de ASOPROBEBA. Simultáneamente el poblador Felipe Triana se comunica vía telefónica compartiendo la información sobre el atentado del que iban a ser objeto. Ambas instituciones solicitaron a las familias un escrito de la amenaza.

Hacia las 5:30 p.m. cuando Marlene se comunicaba buscando apoyo en otras comunidades se encontraba rodeada por alrededor de 60 personas, entre ellos más de 45 encapuchados con palos y machetes, de ellos 15 con armas de fuego, y otros 15 con los rostros visibles, estos identificados como integrantes de ASOPROBEBA.

Los armados se distribuyeron en grupos, unos dispararon al aire e indiscriminadamente y se concentraron en Felipe Triana a quien le dispararon sin herirlo, lo amarraron de la manos, lo golpearon en la cabeza con palos y machetes, y trataron de cortar la circulación del oxígeno a su cabeza. A Nilson Martínez, trabajador de Marlene también le dispararon sin herirlo, lo amarraron, lo tiraron al piso y lo golpearon. Entre tanto a Marlene y su nieta de cuatro años, que lloraban y gritaban las intimidaron. Luego de tener bajo control a todas las personas, uno de los integrantes de ASOPROBEBA ordenó tomar todos los teléfonos móviles para evitar “evidencias”, en total, tomaron seis celulares.

Posteriormente, llevan a Marlene hacia el corral de los terneros, uno de los agresores, expresa que “nosotros estamos apoyados por el Representante Legal del Consejo Comunitario y por las Autodefensas”.

Al lugar llega un adulto mayor, Mariano, los agresores se lanzan sobre él y lo amarran con las manos atrás y lo golpean, A todos los obligan a sentarse, incluyendo a Marlene y a su nieta. Luego con una moto sierra tumban la casa de Marlene, y le prenden fuego, lo mismo hacen con un galpón de gallinas. La niña grita a los agresores que no le quemen su gatito.

A eso de las 7 de la noche aproximadamente y después de prenderle fuego a las casas de Marlene, el grupo de agresores conducen caminando a Marlene, Nilson, Felipe y Mariano, hacia la finca de Felipe que queda a cincuenta metros de la carretera y prenden fuego a su casa. Los obligan a caminar amarrados, golpeados y heridos los hombres, a Marlene y su nieta, allí los esperaba un camión propiedad del señor Euclides Sosa. Los encapuchados en los que se descubre un niño, obligan a subir por la parte de atrás del camión a Felipe, Nilson y Mariano.

Imágenes de los heridos (imágenes fuertes)

En ese momento llega el hijo de Marlene, Pablo Benítez en una moto, los agresores lo bajan, lo golpean y lo suben al camión en la parte de atrás. En medio de los gritos de auxilio de Marlene, la amenazan con matarla y arrojarla en “la ciénaga”. Marlene y su nieta son subidas en la cabina delantera del camión, al lado del conductor, un niño que es el hijo de Euclides Sosa y al otro lado un encapuchado.

En la parte de atrás al lado de Luis Felipe, Nilson, Mariano y Pablo se ubican los integrantes de ASOPROBEBA, Eliodoro Banquez, José Manuel Carmona, José Contreras Gonzales, Duberney Sagodo y Eldule Sánchez Martínez. Otro grupo de agresores se queda en el lugar, otros custodian en motos al camión hasta el corregimiento de Belén de Bajirá, usando incluso la motocicleta de Pablo.

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Cocina destruida
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Columnas de la casa partidas
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Casa quemada y destruida
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Casa destruida
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Casa quemada y destruida

En el caserío de Santa María ordenan parar al camión para coordinar quien haría la entrega de los líderes reclamantes de tierra a la policía. A eso de las 8 de la noche llegan a Belén de Bajirá y en el lugar de retén policial se da la orden de pare al camión. Uno de los policiales escucha que Marlene pide auxilio para las personas amarradas y heridas. Los integrantes de ASOPROBEBA se bajan de la parte trasera y acusan a Marlene y los demás de invasores. Al lugar llega el Inspector de policía de Bajirá, quien manifiesta al grupo de agresores que “ellos son dueños de ésas tierras”.

Marlene exige a la policía su intervención impidiendo que el camión sea retirado del lugar y actúen frente a los agresores, los hombres sin embargo, no son detenido preventivamente.

El camión fue retenido por los policías por algunas horas y devuelto nuevamente a su propietario para su movilidad

Posteriormente, Luis Felipe y Nilson fueron llevados al centro de salud de Belén de Bajirá, para atender las graves lesiones. Marlene expresó a un sargento de la policía que los acompañaba en centro médico sobre lo que manifestaron los agresores en el sentido de que la policía sabía del movimiento del camión, y que tampoco les iba a pasar nada.

Dentro del grupo que dirigió el ataque se encontraban reconocidas personas relacionadas con los empresarios ocupantes de mala fe de esos territorios como Guillermo González, Luis Felipe Milano, Enrique Molano y Javier Restrepo Girona, entre otros, todos ellos, integrantes de la Asociación ASOPROBEBA creada por Sor Teresa Gómez luego del desplazamiento forzado de estas comunidades afrocolombianas desde 1996.

Este grave suceso ocurre 13 días después de que el juez primero civil del circuito en restitución de tierras de Quibdó, negara la medida cautelar para proteger a las familias de ese consejo comunitario argumentando que no había ninguna amenaza evidente al territorio, a pesar de la insistencia que hiciera la Defensoría del Pueblo.

Hace 18 meses esta familia había sido intimidados y amenazados por ocupantes de mala fe,100 hombres que afirmaron haber recibido esas tierras de Sor Teresa Gómez y de un sacerdote de la Dócesis de Apartadó.

La ausencia de garantías para las víctimas reclamantes de tierras es evidente, este hecho refleja adicionalmente el desconocimiento del ejecutivo y de los operadores judiciales de los factores reales de poder ilegal que quieren definir el tipo de uso de la tierra para agronegocios.

Bogotá, D.C. marzo 19 de 2015
Comisión Intereclesial de Justicia y Paz

Escuchar entrevista con una de las víctimas:http://bit.ly/1GuXqFZ

 
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