En estas conmovedoras cartas, los presos nos comparten sus angustias y padecimientos, la preocupación por el impacto que este encierro está teniendo en sus familias: sus fincas están desatendidas, enrastrojadas; sus hijos, muchas veces, han tenido que abandonar la escuela para poder sostener las familias y poder apoyar a sus padres que, en la cárcel, no reciben implementos básicos de higiene como son el papel higiénico o la pasta dental.



















