Hacemos estas reflexiones pensando en los creyentes que quieren actuar de acuerdo a las exigencias de su fe, que buscan luces para orientar sus acciones en una sociedad que, de diversas formas se autoengaña, evita la verdad, evade la responsabilidad de hacer justicia a los pobres y a las víctimas e ignora los intereses “ocultos” que sacan provecho de la tragedia colombiana. Hablamos a personas de buena voluntad que en diversas iglesias buscan ser honestos con la historia y “llamar las cosas por su nombre” en el momento en que se cambia el nombre a las cosas.



















